Escuela de Familias: Pesadillas y terrores nocturnos

Escuela de Familias: Pesadillas y terrores nocturnos

Autora: Gema Rivallo

  • ¿Cuál es la diferencia entre las pesadillas y los terrores nocturnos?

Las pesadillas son sueños largos y elaborados que provocan una intensa ansiedad o terror que termina por despertar al niño, pasando rápidamente del estado de sueño a un estado de alerta. La sensación de miedo o ansiedad se prolonga una vez despierto ya que el niño es capaz de recordar el contenido del sueño que provocó la pesadilla.
Los terrores nocturnos, a veces llamados “terrores del sueño”, son diferentes. El niño comienza a gritar y llorar angustiosamente en medio de un sueño, manifestando miedo intenso, como si viese algo terrorífico, siendo muy difícil despertarlo y/o calmarlo.
Cuando finalmente se despierta, no recordará nada de lo soñado. Se considera que son propios del desarrollo.

  • ¿Las pesadillas y sus síntomas?

– Son sueños atemorizantes y vívidos que hacen despertar al niño súbitamente, por tanto, en ocasiones, puede ser difícil que el niño se calme y vuelva a dormirse.
– Ocurren más comúnmente entre los 3 y los 5 años, pero pueden ocurrir en niños de otras edades.
– Muy frecuentemente se producen en la segunda mitad de la noche (fase REM de sueño). Sin embargo, pueden darse a otras horas.
– El niño seguramente se acordará muy bien del sueño, lo que puede provocar que evoque durante el día alguna experiencia inquietante experimentada. La misma pesadilla puede repetirse varias veces.

  • ¿Qué hacer cuando se dan las pesadillas?

– Cuando ocurre una pesadilla los padres deben centrarse en tranquilizar al niño, darle seguridad si se despierta y acompañarle hasta que logre conciliar el sueño.
– Es recomendable NO llevarlo a la cama de los padres porque los acostumbramos y estropeamos el buen hábito del sueño.

  • ¿Los terrores nocturnos y sus síntomas?

– El niño súbitamente grita. Puede estar muy agitado, confuso, nervioso, sudando…
– A veces puede parecer que tienen los ojos abiertos aunque en realidad siguen dormidos. Pueden pasar varios minutos antes de que finalmente se despierte, si lo hace. Además pueden repetirse a lo largo de la noche.
– Al despertar, el niño recordará muy poco o nada del sueño desagradable. Por esto, después de un terror nocturno puede dormirse más rápido que después de una pesadilla.
– Los episodios son más comunes en torno a los dos años, pero también en niños más mayores.

  • ¿Qué hacer cuando se dan los terrores nocturnos?

– Es importante saber que no producen sufrimiento en el niño, por tanto hay que mantener la calma. Los episodios pueden ser muy alarmantes para los padres, pero por lo general son inofensivos para el niño.
– Cuando ocurran, los padres deben centrarse en estar junto al niño, intentar tranquilizarle sin intentar despertarle y dejarlo dormir al terminar el episodio.

  • ¿Cuáles son las causas que pueden favorecer la aparición de las pesadillas y los terrores nocturnos?

– La presencia de pesadillas y terrores nocturnos de manera esporádica es algo completamente normal y no debe alarmar a los padres.
– Por lo general, no puede encontrarse una causa específica. Las pesadillas a menudo se relacionan con algún evento que el niño experimentó durante el día. En otras ocasiones, puede estar relacionado con algo que ha causado inquietud en el niño: programa de televisión, historias de miedo, angustias de los padres…
– Los terrores nocturnos se pueden dar cuando el niño llega a la noche demasiado cansado, o incluso cuando presenta fiebre o algún tipo de malestar.
– Si las pesadillas o los terrores nocturnos ocurren frecuentemente, pueden ser el resultado de algo que está inquietando al niño.

  • ¿Cómo se puede ayudar a prevenirlos?

– Tanto las pesadillas como los terrores nocturnos pueden prevenirse desarrollando en el niño una rutina estable de sueño acompañada de un ambiente relajado en los momentos previos. Para establecer esta rutina hay que procurar que el niño se acueste a la misma hora cada noche.
– No deje que el niño vea películas o programas de TV que sean atemorizantes o violentos.
– Las pesadillas a veces representan la reflexión de una inquietud o preocupación en la vida del niño. Si usted puede identificar tal factor, el hablarle al niño acerca de eso puede ayudar.