Escuela de Familias: El control de esfínteres

Escuela de Familias: El control de esfínteres

Por: Mª Isabel Izquierdo Ruiz

¿A que nos referimos con el control de Esfínteres, cuando hablamos de este término los profesionales de educación?

Cuando los profesionales de educación nos referimos a este término, hablamos de la capacidad del niño de controlar la expulsión y retención de las heces y la orina.

Pero en este caso debemos tener en cuenta que estamos hablando de una adquisición, no tanto de un aprendizaje. Es decir, que el niño, para poder llegar a controlar los esfínteres, debe haber llegado a un cierto grado de madurez, sin el cual, por mucho que los padres, madres o docentes nos empeñemos, el niño no estará preparado para ello.

Por tanto, en este tema, no podemos imponer una fecha. Cada niño/a estará preparado en “su” momento, el cual diferirá entre unos y otros, al ser propio de la madurez de cada uno de ellos.

No obstante, si tuviéramos que estimar en torno a que edades aproximadas los niños/as adquieren dicha madurez, podemos decir, que será entorno a los dos años y medio o los tres. No obstante, como decíamos antes, habrá algunos que llegarán antes a esa madurez y otros después.

¿Qué papel tiene el adulto en este proceso?

Tal y como comentábamos antes, no podemos acelerarla madurez del niño en este aspecto, pero si podemos estimular, motivar y trabajar otras nociones como la temporalidad, las cuales influirán en la conciencia que el niño/a tenga de dicho control.

El niño/a debe hacer suyo esta adquisición, no es un logro a hacer por el adulto, si no por él o ella, en el cual debe sentir que el adulto le acompaña, que le espera el tiempo que necesite, sin presiones, sin prisas, reforzando siempre sus logros y por supuesto, sin castigar cuando se les escapa el pis o la caca, sin comparaciones con otros amigos o hermanos mayores, sin humillaciones, ni ridiculizaciones. Pues debemos tener en cuenta, que no hay nada que el niño pueda hacer para controlar su cuerpo con mayor rapidez, por ello parece absurdo hacer al niño/a sentirse mal por ello.

Debemos hacer esta conducta divertida, ver que le acompañamos en el proceso. Del mismo modo, puede ser útil que él mismo elija su orinal, que sea un orinal atractivo para él, buscar ropa interior que le resulte atractiva y que desee ponerse, incluso en el mercado hay cuentos muy divertidos como por ejemplo “¿Puedo mirar tu pañal?”, que pueden ayudar al niño/a a tomar conciencia de este hecho.

¿Cuándo comenzar?: Que signos nos hacen ver en el niño/a que ya está preparado.

Debemos tener en cuenta una serie de condiciones, necesarias para poder iniciar dicho proceso.

  • Fisiológicas: maduración del sistema nerviosos, que le permita discriminar las sensaciones de la vejiga llena y vacía, y responder ante ellos de forma voluntaria abriendo o cerrando el esfínter.
  • Afectivas: sentirse seguro, protegido, no juzgado por las personas implicadas en el proceso.
  • Psicomotrices: en cuanto al mantenimiento del equilibrio sentado, la capacidad de sentarse y levantarse del orinal, iniciativa a la hora de bajarse y subirse pantalones y braguitas o calzoncillo
  • Cognitivas: tener un manejo de las nociones temporales básicas, así como de ser capaz de diferenciar entre limpio y sucio, seco y mojado, o saber si tiene pis o caca.
  • Comunicativas: tener la suficiente capacidad comunicativa, para expresar al adulo, bien por de forma hablada o gestual, su necesidad de ir al baño.

Además de todo ello será también necesario:

  • Que una vez llegada la maduración por parte del niño, la familia elija un momento en que le pueda dedicar, con tranquilidad, tiempo a este proceso.
  • Deben establecerse unas pautas de actuación comunes a seguir entre la familia y la escuela.
  • En la medida de lo posible evitar que coincida con otros cambios en la vida del niño, como pueden ser, dejar el chupete, cambio de la cuna a la cama, un cambio de domicilio, etc.
  • Tener en cuenta que el hacerlo en la escuela con varios niños al mismo tiempo hace que se motiven los unos a los otros.

¿Qué pasos seguir en este proceso?

Como decíamos anteriormente, este es un proceso, que llevará su tiempo, hasta conseguir una verdadera adquisición, y como en todo proceso, podrá haber pasos hacia atrás, de los que tenemos que ser conscientes y tratar con normalidad.

Para empezar, podemos proporcionarle situaciones de juego en las que utilice el orinal con los muñecos, verbalizar mucho lo que estamos haciendo cuando por ejemplo le cambiamos el pañal, para ello emplear palabras que el identifique como “pis y caca”, sin utilizarlas con tono desagradable, que vea como los adultos también vamos al wáter, que vea con normalidad esta rutina de aseo, que tenga a mano el orinal y permitirle tirar de la cadena, y premiar cada uno de sus logros con abrazos y caricias, que le permitan ver que les acompañamos en este proceso y les damos el tiempo que cada uno de ellos/as necesitan.

Del mismo modo, debemos ser conscientes de que existen determinadas actitudes que pueden favorecer o dificultar el proceso.

  • Mostrando siempre una actitud serena, cariñosa y no regañarle si no lo consigue
  • Tener en cuenta que esta adquisición requiere su tiempo y podemos observar en ella tanto avances como retrocesos a lo largo del proceso. Y que en determinadas ocasiones de nerviosismo, alegría excesiva, etc…puede haber algún escape.
  • Con dos o tres años no podemos decir que existan regresiones en esta adquisición, simplemente es que aún no se ha terminado por completo el proceso.
  • Hacer una valoración ajustada de cada avance, no exagerar reacciones de alegría o tristeza ante el éxito o el fracaso.
  • Motivar sin chantajes, sin prometer cosas si hace pis o caca en el orinal, etc.
  • Dejar que vea con normalidad cuando el adulto va al baño

Tal y como decíamos anteriormente, si se inicia cuando el niño/a esta en época escolar, la coordinación entre familia y escuela es esencial, con el fin de seguir los mismos pasos y pautas ante cada acontecimiento. Si por el contrario decidimos hacerlo en periodo de vacaciones, debemos:

  • Invitarle a quitarse el pañal y sentarse en el orinal.
  • No tenerle sentado un tiempo excesivamente largo.
  • Observar sus rutinas diarias a la hora de hacer sus deposiciones y aprovechar esos momentos para invitarle a sentarse en el orinal (dejando alrededor de dos horas entre una y otra)
  • Felicitarle cada vez que haga pis y caca en el orinal y de no hacerlo invitarle a hacerlo en otro momento.
  • No dejarle cuentos o juguetes mientras está en el orinal, para que no piense que es un juego.
  • Cuando lleve alrededor de una semana haciendo pis y caca el orinal y con el pañal seco, es momento de quitarlo. Y le podemos hacer partícipe de ello dejándole que nos ayude en la elección de su ropa interior.
  • El pañal puede dejarse durante la siesta y la noche, e igualmente si durante una semana se levanta de la siesta con el pañal seco, retirarlo también durante la siesta
  • El control durante la noche es normal que sea más lento, e igualmente cuando una semana mantenga el pañal seco, podrá retirarse.

Algunas consideraciones finales podrían ser:

  • Vestirles con ropa cómoda, con la que ellos puedan ser autónomos al vestirse y desvestirse, evitando cremalleras, cinturones, petos…
  • Al principio es posible que no sepa diferenciar entre el pis y la caca, y lo llamará todo igual
  • Es posible que al principio se encuentren un poco estreñidos.
  • Al inicio será el adulto el que marque cuando hay que ir al orinal, marcando una rutina, ya que ellos no están habituados, pero progresivamente será el niño/a el que lo pida cuando sienta la necesidad de ir al baño.

En conclusión:

  • Debemos tener en cuenta que sólo podemos estimular o motivar
  • Que es una adquisición que requiere la maduración por parte del niño/a, y no que no es al mismo tiempo en todos ellos/as.
  • Como todo proceso será lento y debemos respetar el ritmo de cada niño/a, no tener prisa.
  • Evitar las comparaciones con otros niños/as de su edad, el que lo adquiera más tarde no será un hecho determinante en su vida.
  • Acompañarles siempre en el proceso con alegría y confianza, hacerles sentirse seguros y acompañados, no enjuiciados ni presionados.

ESCUELA DE FAMILIAS: CONTROL DE ESFÍNTERES